martes, 19 de febrero de 2019

THE DEAD CHILD DRESS


Frente al espejo, Elia abrocha cada uno de los infinitos botones que adornan el vestido azul que a su madre le encanta verle puesto.
—¡Ay, mi niña, qué requeteguapísima está, que parece un ángel caído del cielo!
—Odio este vestido, madre. Mucho.
—¡No exageres, muchacha!. ¡Estás preciosa!. Además, no querrás ir a la comunión de tu prima hecha un adefesio.
Y así, durante el último año, Elia vistió el vestido azul en todas las ocasiones que su madre consideró que eran especiales.
La niña ultima los detalles que acompañan al vestido. Lustra cuidadosamente sus zapatos de charol y adorna su pelo con un enorme lazo que hace que su carita parezca un pequeño grano de maíz. Quiere que todo luzca perfecto para hacer que su madre se sienta orgullosa.
Elia odia el vestido pero ama a su madre. Sabe que hacerle feliz no necesita de gesto más sencillo que ponérselo cuando se lo pide. Hoy no ha hecho falta que se lo pidiera. Desea, con todas sus fuerzas, que cuando su madre la vea, se sienta dichosa, a pesar de todo.
A fin de cuentas, aunque ninguna de ellas querría que lo fuera, este día es especial. 
Hoy celebran su funeral y todo el pueblo vendrá a verla y llorar su pérdida.


The Nuevo.




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